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9/07/2007

Los cuentos del negro

El sábado fui con mis amigotes a Candelario, me hicieron una despedida "cosaloca" en la cual me la amarré* brutalmente y hasta bailé junto** a Natalia Jerez. Buen bar, recomendado.
Ya entrados en copas, danzando, retratándonos*** y riendo como hace mucho, me llamó el Negro, y abrazándome me dijo:

- Le tengo un nuevo cuento pa'que lo publique, pasó esta semana, póngale cuidado:

DOLCE Y GABBANA
Hay una vieja en la oficina que se iba para San Andrés. Ella, muy linda, nos preguntó si queríamos que nos trajera algo de la isla. El flaco, se animó a gritar ¡En San Andrés los perfumes son rebaratos! acto seguido, todos estábamos pidiendo una loción o un perfume. Bueno. Todos menos este mancito, el perdido de la agencia, que me pregunta ¿Ole, me puede recomendar alguna para que esta vieja me la traiga? -¿Ya probó la Dolce & Gabbana? es muy rica-.

Los días pasaron y con ellos los encargos se completaban, parece que por fin la oficina iba a oler a rico, pero este man nada que encargaba, cada vez que le preguntaban sobre el tema él respondía cosas como estas:
- Laaaaaaaaaa... esa
- La esta, la de... usted sabe, esa...
- La doooo.... ¡la dó!...
En todos los anteriores casos me miraba con la ilusión que le ayudara en su complejo proceso para recordar el nombre de la marca que quería. Yo, mientras tanto, estaba muy ocupado intentando contener la risa.

Cuando llegó el día en que esta señorita iba a gozar de la playa, la brisa y el mar (lo más bello de la tierra mía), y este señor no había encargado nada. La señorita se le acercó y le dijo: -¿Al fin vas a encargar algo?-, y el ¡Claro! porfa tráeme una "COLCHÓN Y SABÁNA".****

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Hubieras visto como me reí, sé que hubieras disfrutado igual, cada vez que me pongo a pensar en qué me va a hacer mucha falta es tu sonrisa la que primero llega a mi mente.

Les comento que he tomado una decisión para administrar este blog. Prometo, y es en serio, que publicaré una nueva entrada cada vez que llegue a 15 comentarios (sujeto a futuros cambios).

*
Amarrársela: Estado exagerado de alicoramiento, el cual, consiste en ingerir cantidades desproporcionadas de alcohol, llevando al cuerpo a un punto crítico sin perder el "control" del mismo.
**
Junto: Aproximación parcial a un cuerpo sin interactuar con éste. Entiéndase al-lado, tras ella, espalda con espalda.
***Retratarse: Término utilizado por mi agüela para referirse a la acción de tomar fotos.
****Se que no tiene tilde.

20/06/2007

Los cuentos del negro

Hoy es un muy buen día, lleno de sol alegría por toda parte y optimismo. También es un excelente día para recordar este cuento, que le pasó a un par de hermanos en su primera visita a la gran manzana (pagaron la novatada), ellos con puro amor latino e inglés de segundo nivel del Meyer, fueron los protagonistas de este cuento, que estoy seguro le ha pasado a más de uno, pero no en esta magnificencia.

Esquiús mi


Era invierno, estábamos en New York visitando el Museo de Historia Natural Americana. Al salir, saciados de conocimiento, decidimos caminar por toda la Central Park West hasta llegar a Colombus circus (o eso cree mi torpe cabecita). para buscar un chuzo para comer, caminamos como mariquitas por muchas cuadras, buscando un sitio tres-elefantes*, pero no encontrábamos nada de nada.

Caminamos casi 30 cuadras o bloques como se les dice allá, y no encontrábamos comida. Hasta que por fin llegamos a Times Square, y allí, un lugar que sin temor a equivocarnos era para comer, un Mendanos.

Por primera vez el olor me agradó. Lo tomé como una buena señal. Llegamos a la cajera, una morenita con una sonrisa preciosa, con pinta de ser ex novia de algún rapero del Bronx que amablemente nos recibió:


- Welcome to "Mendanos", may I help you?

Por pura inercia supe lo que me quería decir así que fluídamente respondí:

- Jelou, güi guant... eh... guan namber tú.

- What kind of drink?

- Coca cola. Y pliiss, guif mi, ¿cómo se dice Camilo?, eso que usted quiere, lo que vio en el comercial.

- No me acuerdo, era como algo con pollo.

- Oquei, du yu jaf, guan caind of "arepa" rellena. ¿Cómo se dice rellena?

- No sé

- Diz ting jaf chiquen insaid. Chiquen... and is laik, como un bourriiiito.


- I don't know, really. Never listened about that before. Sorry. But you can try the number 3, that comes with chicken too.

- Camilo! ¿Qué si quiere un combo 3?

- Bueno.

- Baat, ai guant mai french frais biguer.

- Just the number three.

- Las dos (Abriendo harto los ojos y mostrando el índice y el corazón en posición de Victoria.)

- Ok, 14,35

Creo que todos los que hemos tenido la fortuna de abandonar el país y poder conocer cualquier lugar de las extranjas esta historia hasta aquí es muy normal, lo curioso fue lo que pasó a continuación:

- This it's your order.

- Tancs

A eso que nosotros recibimos el pedido, nos miramos diciéndonos ¡Lo logramos!, nos llenamos de satisfacción porque la platica que invirtió la Mugres** en el Meyer no se perdió. Todo hubiera sido alegría, si no es por el personaje que estaba atrás de nosotros en la fila, que viéndonos salir de la caja registradora y estando lo suficientemente cerca de la cajera grita con tal elocuencia

- ¡Ajá chica, Dónde te habías meti'o!

- Ná, tu sabes que aquí trabajo todo el tiempo.


La cara de mi hermano y la mía fue gratis.

* Los tres elefantes. Bueno, bonito y barato.
** La Mugres: mi mamá

5/06/2007

Los cuentos del negro

Este cuento lo escuché hace mucho rato, pero ayer me acordé y junto con mi hermano que también estaba ahí reconstruimos la situación para contarla. Disfrútenla.

El negocio de las corbatas


Desde ese momento quedé asombrado con mi capacidad para negociar. Es que no sea hijueputa. Yo si fue que nací mucho negociador en esta vida. Qué negociazo el que me hice el día en que fui al centro a hacer unas vueltas.

Y es que cuando terminé de hacer todas las cosas que tenía que hacer decidí caminar, buscando algún artículo de mi interés en el mar de piratería más grande y variado que conozco (las calles del centro). Caminé unas cuatro cuadras, antojándome de algo: libros, cidis, gafas, accesorios inimaginables para cualquier celular, había muchas cosas, pero me gustaron las jijuemadres corbatas. Me acerqué tímidamente, y le pregunté a la chica de las corbatas:

- Niña. ¿Cuánto cuestan las corbatas?
- Tres mil cada una.

Ella que me dice eso y mi lumbrera que se alborota, les digo que la vi claritica, y de eso que se me salen las siguientes palabras.

- ¿Y sumercé me deja las tres por diez mil?

- ¡Claro!

Al sentirme que había hecho un negociazo, escogí las tres corbatas menos feas, pagué lo más rápido que pude, le estiré la mano al bus y me subí. Me senté y sonreí con la sensación que tiene uno como colombiano cuando "tumba" a alguien. Pero luego mi cara cambió, y tuve esa sensación que tenemos todos los colombianos cuando nos decimos !Uy Echeverry, como que me tumbaron!.
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8/05/2007

Los cuentos del negro

Esto de los cuentos del negro, es una serie de recopilaciones de anécdotas que escucho en todas partes, se llaman así porque al primero que le escuché las mejores cosas fue al negro, entonces se me ocurrió escribirlas aquí para ustedes, y segundo porque se me dio la gana llamarlo así, suena bien y me gustó. Punto.

Nota: Algunas cosas han cambiado un poco para enriquecer las historias, pero en el fondo el contenido siempre es el mismo. Las historias según sus interlocutores son reales, este blog sólo se encarga de retransmitirlas.

Mendanos

- Me vino a visitar mi novia de Bucaramanga -

- ¿En serio? Pero entonces por qué tiene esa cara-

- Le tengo que contar esta:

Resulta que al segundo día que estuvo aquí, me pidió con una ganas las jijueputas, que la llevara a comer. No le vi ningún problema. Entonces obviamente le pregunté: Mi amor, a dónde quieres ir a comer?. Ella muy entusiasmada me dijo ¡MENDANOS!, ¿Mendanos? le dije yo. Sí mi amor, hay uno en Andino.

- ¿Mendanos?

- Sí, dizque Mendanos, yo no tenía idea de que me estaba hablando, pero igual fuimos. Cuando llegamos a la 82, me abrazó y me dijo que estaba muy contenta de estar aquí conmigo y que estaba muy contenta porque iba a conocer por fin Mendanos.

Entramos al Andino y como no lo conocía bien, pues le dimos la vuelta buscando el dischoso restaurante, pasamos por todo el primer piso, pero el chuzo no apareció, subimos y le dimos la vuelta a todo el piso hasta casi llegar a Tower Records, cuando ella de un grito (Como todas las mujeres que lo quieren matar a uno de un ataque cardiaco) dijo ¡AHÍ ESTÁ!. Para mi sorpresa y mi burla, me encontré con que ella estaba apuntando a McDonald's.

¿De qué gomelo de vereda ella habrá escuchado eso? "Maricau estuve comiendo en Mecdanols", y ella con su infinita inocencia me hizo reír un muy buen rato.